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Invidia, la primera bruja en el panteón romano

- noviembre 28, 2017
La identificación de ciertas mujeres como brujas ha sido una constante a lo largo de diversas culturas desde la Antigüedad. Tal es el caso del mundo grecorromano, cuyo panteón ha estado integrado por Némesis (para los griegos) o Invidia (para los romanos), deidad que en adelante habrá de moldear la idea que Occidente se formaría de esta inquietante figura.
Invidia era la diosa de la envidia y los celos. Son frecuentes sus representaciones como una mujer con la cabeza atestada de serpientes en lugar de cabellos, de lengua voluminosa, con ojos saltones y mirada agresiva. Etimológicamente, el verbo latino invideo significa “mirar de soslayo”, “con recelo”, o “maliciosamente”. El poder del “mal de ojo” es -según se ha creído tradicionalmente- la cualidad compartida por la deidad y las brujas, maldición capaz de suscitar innumerables calamidades.
Fue Invidia la diosa que causó la desgracia de Narciso, quien acabó ahogándose al abrazar su propio reflejo en el lago. También se atribuye a la envidia el origen de los abortos y la mortalidad infantil. Esta fama que se adjudica a la divinidad pesó durante largos siglos sobre aquellas mujeres que fueron calificadas de brujas.

Fuente: supercurioso.com
 

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